Diploma en el bolso y pasaporte en mano

La elección de carrera es un paso importante en la vida de un estudiante, una mala elección puede llevar a la pérdida de tiempo, dinero, autoestima y finalizar en el abandono de los estudios. Hoy en día es un trabajo arduo el bien elegir, pues no solo deben de tomarse en cuenta las aptitudes y la vocación, recordemos que vivimos en un mundo globalizado y las necesidades laborales evolucionan y cambian constantemente.

Mi elección de carrera fue un tanto cuanto sencilla, a través de investigaciones sobre el mercado laboral y las oportunidades de trabajo, me dí cuenta que el Turismo en México tenía y sigue teniendo un futuro impresionante, y no dudo que dentro de muy poco se vuelva la fuente de ingresos mas importante del país.

La universidad del Tepeyac y su escuela de Turismo tienen una reputación sólida y un plan de estudios muy amplio, y es por esto que cursé esta licenciatura, durante el 6 semestre mi interés por la vitivinicultura y la enología crecieron enormemente y tuve la oportunidad de cursar el diplomado en vinos y destilados para la formación de sommelier profesional, que imparte el departamento de educación continua del Tepeyac.

Durante 4 años tuve la oportunidad de aprender de maestros extraordinarios, apasionados y entregados, dispuestos a transmitir sus conocimientos, maestros que dejaron una huella enorme en mí y que marcaron indudablemente mis elecciones profesionales. Seria incorrecto no mencionar a mis dos gurús; durante la licenciatura fue indudablemente la Arqlga. Ivon C. Encinas, quien a través de su pasión por la historia y la cultura, me inculcó el amor a mi país, me ayudo a descifrar nuestro fabuloso pasado y a comprender nuestro presente.  Durante el diplomado fue el Ing. Pedro Poncelis, considerado el mejor sommelier del país, quien abrió mis horizontes, demostrando que el trabajo de sommelier es noble, pero que se necesita mucho trabajo y entrega.

Después de haber obtenido mi título profesional, tuve la oportunidad de cambiar de lugar de residencia, actualmente radico en la ciudad de Montreal, en la provincia de Quebec en Canadá; es aquí en donde puse en marcha todo lo aprendido, trabajo para una institución gubernamental (SAQ), como consejero en vinos, en este trabajo realicé una vez mas, que México tiene todos los recursos para competir en el mercado internacional y desarrollar productos fuera de serie; Canadá, por ejemplo, a pesar de sus inclementes inviernos, supo aprovechar el frío para producir el vino de hielo, conocido mundialmente por su calidad y características inigualables.

Harvest Of Czech Ice Wine
Uvas Congeladas a -12C

El vino de hielo tiene su origen en la Franconia alemana. Su descubrimiento se produjo accidentalmente en 1794, cuando se elaboró vino a partir del prensado de uva congelada. Resultó ser un vino de una extraordinaria concentración sacarimétrica. Años más tarde, a mediados del siglo XVIII, comenzó a producirse de manera intencionada en la región de Rheingau.

El proceso de elaboración se inicia en le viñedo. La uva se deja en la vid hasta entrado el invierno. La deshidratación que sufre la baya ocasiona la concentración de azúcares, ácidos y aromas.

El Icewine auténtico debe ser producido naturalmente, no se permite la congelación artificial. La vendimia se realiza manualmente, comenzando una vez que las temperaturas caen por debajo de los 10 – 13 ºC bajo cero.

Dado que dentro del grano de uva se hiela en primer lugar el agua, es técnicamente posible separar el jugo de la uva concentrando por pérdida de agua si se prensa sin dilación antes de que se deshagan los cristales de hielo. El prensado es complicado y debe hacerse en jaulas robustas y prensas mecánicas o hidráulicas, siendo las neumáticas las menos recomendables.

El mosto que se obtiene al inicio del prensado es un concentrado natural, rico en bouquet, con carácter de selección, muy concentrado (140º Oechsle) y una acidez elevada (14gr/l). Conforme avanza el prensado, ambos parámetros disminuyen al aumentar el deshielo y la temperatura, de manera que sólo una pequeña proporción (20%) del mosto es aprovechable, exigiéndose que el mosto final tenga al menos 40º Oechsle.

Las condiciones de frío y la concentración de azúcares, hacen difícil que la fermentación arranque inmediatamente, de manera que suele atemperarse el mosto, ya sea por calentamiento controlado o dejándolo un par de días en reposo, algo que permite, por otro lado, eliminar cierta cantidad de fangos. La tradición es emplear para la fermentación cubas de madera.

La fermentación de estos mostos, debido a sus especiales condiciones es lenta, produciéndose una parada de forma natural antes de degradarse la totalidad de los azúcares

Tradicionalmente, las variedades más empleadas en la elaboración de los vinos de hielo han sido la Riesling y Gewürztraminer, aunque también son utilizadas otras como la Seyval Blanc, Vidal Blanc, Chenin Blanc, Grüner Veltliner, Pinot Blanc, Pinot Gris, Chardonnay, Sémillon, e incluso las tintas Gamay, Cabernet Sauvignon, Cabernent Franc y Merlot.

Las primeras elaboraciones de Icewine en Canadá datan de la década de los 70. Durante casi 20 años, solo dos bodegas elaboraron Icewine de forma regular: St. Laszlo en el Valle de Similkameen y Hainle en Okanagan. Cuando Hainle, emigrante alemán llegado a Canadá en 1970, inauguró su bodega en Peachland (British Columbia), en 1988, puso a la venta la cosecha de Icewine elaborada en 1978, si bien no fue la bodega Brights la que etiquetó, como tal, el primer Eiswein en 1986, siendo cambiada su denominación por la de Icewine la añada siguiente, elaborado a partir de la variedad autóctona de tierras canadienses, la Vidal.

De ahí a esta parte la evolución del Icewine ha sido imparable, gracias en buena medida a productores de la zona de la talla de entre otros Hillebrand Estates e Inniskillin a los que se han unido más recientemente marcas ya consolidadas como Pilliteri Estates o Southbrook Vineyards, que han contribuido a consolidar a las tierras canadienses en el cada vez más competitivo mercado vinícola mundial.

Toda esta teoría para demostrar que de todo se puede obtener provecho, México tiene un cultura del vino que esta en pleno desarrollo y cuenta con una gama muy extensa de productos, entre sus bebidas prehispánicas (pulque), mestizas (tequila) y criollas (cervezas), las oportunidades de exportación son enormes. Las opciones están ahí, las medallas y reconocimientos mundiales también, solo falta que alguien se preocupe por explotar todo esto, ¿y por que no?, un egresado de nuestra alma mater, que no solo sea exitoso como profesional, sino que abra caminos  y puertas inexploradas para todos los mexicanos.

Solo me queda invitarlos a ampliar sus horizontes y ver mas allá de lo que estamos acostumbrados, sin olvidar de donde venimos y poner muy en alto el nombre de nuestra universidad y de nuestro país.

Leave a Reply

Please log in using one of these methods to post your comment:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s