Hidromiel, bebida en vías de extinción

Antes de conocer el uso del vino, los hombres se las ingeniaron para encontrar bebidas agradables al paladar y que les procurara embriaguez. La más conocida, y ahora totalmente abandonada, se llamaba hidromiel; fue, al principio, una composición muy simple, que constaba solamente de agua y miel. Con el tiempo, muchos pueblos le otorgaron poderes notables al hidromiel, algunos pensaron que tenía virtudes fortificantes, tónicas y afrodisíacas.

Esta es la razón que explicaría la tradición del norte de Europa en que la pareja debía consumir vino de miel durante la primera luna después de su boda para, de esa manera, incrementar la probabilidad en el nacimiento de hijos varones, responsables de la defensa de los territorios en épocas de guerra, de ahí el término “luna de miel”.

Conocido y apreciado desde la antigüedad, el hidromiel se menciona por primera vez en los versos del Rig Vedá (compuesto entre el 1700 a. C. y el 1100 a. C.), uno de los libros sagrados del Hinduismo. En Alemania se han encontrado cuernos de vacuno que datan de 2100 a. C. y que fueron usados como vasos o recipientes para beber hidromiel (como lo muestran los rastros de polen y levadura encontrados en los cuernos).

En la Grecia clásica se llamaba “melikraton” y los romanos lo llamaron “aqua mulsum”, aunque esta versión era más bien vino de uva endulzado, ya que imitaban esta costumbre con un vino de uvas agregándole miel para darle un sabor más acaramelado, considerándolo popularmente como bebida de dioses.

Según la mitología nórdica, el hidromiel es el único alimento del dios Odín, así, los bárbaros recitan en muchos cantares épicos nórdicos y anglosajones las bondades del hidromiel, la función en sus reuniones y su vida después de la muerte en el paraíso del Valhalla donde beberían hidromiel por el resto de la eternidad. La importancia de esta bebida para los vikingos se debe a la diversa variedad de fabricación en su bebida, y en algunos casos, las sustancias que le adicionaban, como por ejemplo el cornezuelo de centeno, que contiene un alto contenido en compuestos del ácido lisérgico, la base de la conocida droga sintética LSD

En América, los mayas producían un tipo de hidromiel llamado “Xtabentún”. El nombre quiere decir “viñas enredadas que crecen sobre piedras”, y el sabor es parecido al anís, dulce con un toque de miel y un golpe que revela su naturaleza alcohólica. Se fermenta de la flor del mismo nombre Rivea corymbosa (también conocida como Turbina corymbosaas), cuyas semillas, al ser ingeridas, pueden causar una sensación de euforia y somnolencia debido a su naturaleza psicotrópica.

Kulkulkan_Xtabentum

Durante los primeros siglos de la Edad Media, el hidromiel siguió siendo la bebida favorita de las familias; era parte de los monasterios ordinarios, pero solo se consumía durante las estaciones en la que los monjes se dedicaban al agotador trabajo de la tierra. Pero a pesar de todas las virtudes medicinales que se le otorgaban, en el siglo XIX sonó la sentencia de muerte de este elixir. Su pérdida de popularidad se debió a la importancia que tomaron las vides en diferentes partes de Europa, desplazando al hidromiel a zonas del norte donde el clima no permitía el cultivo para la fabricación del vino a razón de uvas

Clasificación del hidromiel

Como un viticultor que utiliza diferentes variedades de uva, el productor de hidromiel tiene diferentes variedades de miel. Cada variedad de miel tiene sus propias cualidades visuales, olfativas y gustativas, que están influenciadas por el néctar de las flores que las abejas visitan.

El productor elige la miel con la que va a componer su vino de acuerdo con el tipo de producto deseado,  los cuales podemos agrupar en 3 tipos principales:

  • Hidromiel Semi-seco: Estos son por lo general hidromieles con una intensidad aromática media, con sabores refrescantes y ligeros.
  • Hidromiel Seco: Este tipo de hidromiel a menudo es más aromático que el semi-seco. Algunos son dulces o licorosos, con una mayor riqueza de sabor que aporta una gran  longitud en boca.
  • Hidromiel aromatizado: El sabor de estos hidromieles está directamente influenciado por la fruta agregada durante la fermentación. Algunas de las frutas más populares incluyen frambuesa, arándano, cereza y arándano.

Elaboración

Dependiendo del tipo de hidromiel que se busque, las diferentes mieles utilizadas para la preparación influirán en el color, aroma y sabor del producto. El papel del artesano es garantizar que cada etapa de fabricación mejore la calidad del producto final.

  1. Cosecha de miel: Cada variedad de miel se trata por separado.
  2. Montaje: El artesano ensambla diferentes variedades de miel a las que agrega una cierta cantidad de agua, lo que hace que la miel sea más líquida para la fermentación. La calidad del agua también juega un papel decisivo ya que proporciona compuestos importantes, incluidas las sales minerales. Como la miel es un producto con buena acidez y alto contenido de azúcar, en algunos casos es necesario ajustar la acidez.
  3. Fermentación: Una vez que la miel obtiene la densidad deseada, la adición de levaduras permite la fermentación, el azúcar del mosto de miel se transforma en alcohol y dióxido de carbono. La temperatura de fermentación varía entre 20°C y 30°C y el proceso puede durar entre 2 y 5 semanas. Los productores de hidromiel pueden agregar compuestos aromáticos vegetales durante la fermentación (en un máximo de 20% del volumen total).
  4. Tratamiento y filtración: Este paso varía según los productores, algunos pueden filtrar el hidromiel para estabilizarlo y dejarlo claro como el cristal y así obtener un producto estable en botellas, mientras que otros pueden decidir hacer lo contrario.

Actualmente existe una competencia mundial para calificar la preparación de las mejores hidromieles, en la que se toman en cuenta factores clásicos como sabor, color, ingredientes, apariencia, aroma, impresión en general, etc. El proyecto que da diferentes premios a los tres primeros puestos se conoce con el nombre de Mazer Cup Mead Competition.

2016MazerCup02

En conclusión podemos decir que el hidromiel es un producto de calidad excelente, digno de los paladares más exigentes. Es una bebida alcohólica agradable, con propiedades antibióticas, antisépticas, antibacteriales y antivirales. Sus propiedades relajantes ayudan a consolidar el sueño. Es accesible económicamente comparado con otros productos, y lo mejor de todo su consumo no genera resaca.

¿Lo sabías?

La miel es muy dulce, pero no todos los azúcares contenidos en el mosto de la miel se pueden convertir en alcohol y dióxido de carbono, algunos azúcares no se pueden procesar directamente. A modo de comparación, 22.5 g / l de miel da 1% de alcohol, mientras que para el vino 17 g / l de azúcar da 1% de alcohol.

Harry Potter podía deleitarse con ella en Las Tres Escobas, la taberna de Hogsmeade (el pueblo mágico situado en las inmediaciones de Hogwarts), pero no logró hacerla popular. Los personajes de “El Señor de los Anillos” también brindaron con este brebaje, pero tampoco sirvió de mucho. Ha tenido que ser “Juego de Tronos” la que recupere esta bebida milenaria. Gracias a la historia creada por George R. R. Martin, el hidromiel golpea con más fuerza que nunca.

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